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El ex vicepresidente contó cómo afrontó su detención y su posterior puesta en libertad.

El pasado 12 de enero el vicepresidente Amado Boudou recuperó la libertad tras haber estado en prisión preventiva por 70 días en el penal de Ezeiza por orden del juez Ariel Lijo. Durante ese tiempo no le pasó por la cabeza "ni de cerca" la idea de suicidarse, reveló el ex funcionario kirchnerista.

En una entrevista con el periodista Víctor Hugo Morales para El destape, Boudou habló de cómo se preparó para enfrentar su detención. "Cuando uno entra a la prisión una de las primeras cosas que recibe es a una psicóloga que te pregunta sobre si fantaseás o tenés ideas suicidas. Yo le dije que de ninguna manera, le dije 'mirá yo me siento detenido pero no preso, y yo acá voy a salir más fuerte de lo que entré'", recordó.
Consultado por el periodista uruguayo sobre qué hacía dado que todos los días "era un ataque sistemático" contra él en los medios, el ex ministro de economía explicó: "Uno trata de abstraerse y de interpretar que eso es simplemente un ataque y que responde en intereses que no ponen la cara".

"Los leía porque quería ver por donde venía la mano, y uno a veces con eso se da cuenta quién está atrás", aprende a entender un poco la dinámica que hay atrás de la prensa concentrada y de la política", agregó, a la vez que confesó que se rió en varias ocasiones de lo que vio publicado.

"A veces la risa y el humor es la forma de salir adelante de una circunstancia en la cual sentís que te quieren tirar al fondo del mar y que arriba de ese fondo te van tirando yunques todos los días. Pero hay que salir a seguir batallando, porque la verdad que yo tiendo a pensar que esto no es personal, es colectivo, no hay que ponerse uno en el lugar central, sino que es contra las políticas que mejoraron la vida de millones de personas", expresó.

Boudou afirmó que cuando quedó detenido tomó la determinación de que no sería "sano" pensar que iba a ser liberado "al día siguiente". Con eso en mente y para no sentir como "una derrota todos los días", se hizo "un plan de trabajo, físico y mental, para dos años y de esa forma acomodarme a la situación".

En otro tramo de la entrevista, reconoció que salir es "raro" y que a pesar de "recuperar cosas" todavía le queda "el sabor amargo de los que quedaros detenidos". En referencia a los otros arrestados K, quiso destacar dos casos en particular: el de Milagro Sala del cual afirmó que "lleva demasiado tiempo para ser tolerable" y consideró que lo que se le está haciendo al ex canciller Héctor Timerman es "inhumano e impiadoso, una cosa descomunal".